Autor: Bienvenido a México

  • El 05 de octubre de 1816

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    El rey Fernando VII de España aprueba las constituciones elaboradas por la Real y Literaria Universidad de Guadalajara.

  • ¿Sabías que…?

    ¿Sabías que…?

    22El Instituto Cultural Cabañas (Hospicio Cabañas) lleva ese nombre por ser Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo el obispo español quien ordeno su construcción.

     

  • El 04 de octubre de 1808

    04-octubre-muere-Francisco-Primo

    Nació en la Hacienda de la Purísima Concepción de Ciénega de Mata, municipio de Lagos de Moreno (Jalisco). Según consta en su acta bautismal en el Curato de Ojuelos, nació el 9 de junio de 1760. Siendo aún joven fue enviado a la ciudad de México para estudiar en el Antiguo Colegio de San Ildefonso donde se graduó con honores de Abogado, pues en ese tiempo no había escuelas superiores en la ciudad de Aguascalientes o en Santa María de los Lagos.

    Entonces comenzó a sufrir más la discriminación de que eran objeto los criollos por parte de las autoridades de España, quienes, temerosas de que surgieran ánimos nacionalistas entre los nacidos en las colonias, reservaban los mejores trabajos, públicos y privados, a los nacidos en España, especialmente con las restricciones que se dieron por las reformas administrativas ordenadas por el rey Carlos III de España.

    Dichas reformas restauraron el prestigio de España como potencia mundial, pero sus colonias fueron explotadas sin medida para lograr la ambiciosa meta. De fuera venían los hombres a regular los destinos del país: el gachupín, se decía, “viene a gobernar unos pueblos que no conoce, a manejar unos derechos que no ha estudiado, a imponerse en unas costumbres que no ha sabido, a tratar unas gentes que nunca ha visto”. Con el gran anhelo de cambiar ese orden de cosas, Francisco se esfuerza en estudiar leyes y comenzó a relacionarse con los principales personajes del Ayuntamiento de la ciudad de México, del que llegaría a ocupar el cargo de Síndico, uno de los más importantes del organismo.

    A finales del siglo XVIII, las noticias sobre la independencia de las Trece Colonias británicas y el triunfo de la Revolución francesa formaban parte de las conversaciones cotidianas de los americanos, y Francisco, con la formación académica que tenía, no era ajeno a estos temas.

    Siendo Síndico del Ayuntamiento de México, Verdad y Ramos señalaba que la soberanía reside esencialmente en el pueblo. Los peninsulares e inclusive la Inquisición lo calificaron como hereje de la doctrina.

    En junio de 1808 llegaron a México las noticias procedentes de España sobre el motín de Aranjuez y las abdicaciones de Bayona, consecuencia de las Guerras Napoleónicas, por lo que la colonia se queda sin rey por el cautiverio de la familia real, y el licenciado Verdad propone al virrey José de Iturrigaray que convoque a los ayuntamientos de la Nueva España para formar un gobierno provisional basado en el pueblo, con el argumento de que a falta del monarca, la soberanía vuelve al pueblo. Esto resulta del rescate, por parte de los criollos, de la antigua legislación española en la que se hacía constar que en ausencia de la cabeza del Estado, la soberanía regresaría al pueblo a través de las Cortes.

    El 19 de julio de 1808 este junto con el regidor Juan Francisco Azcárate y Lezama, le proponen al virrey que convocara a todos los Ayuntamientos de la Nueva España para formar un gobierno provisional apoyado en el pueblo y a no reconocer monarca alguno que no fuese de la estirpe real de los Borbones; pero este intento fracasa cuando un grupo de peninsulares toman el palacio virreinal el 15 de septiembre de 1808.

    Tras la restauración de la familia real en España, Gabriel de Yermo hace caer a Iturrigaray e impone a Pedro Garibay como virrey, un militar conservador de más de ochenta años, fácil de manipular. Verdad es encerrado en las celdas del arzobispado de México, y amanece muerto el 4 de octubre de 1808. Se le encuentra ahorcado en un clavo, pero se supone que fue envenenado.

    En 2008 el Congreso de Jalisco declaró a Francisco Primo de Verdad y Ramos como Benemérito en grado heroico por su labor en favor de la autonomía y la independencia de México. Su nombre se encuentra inscrito, en letras doradas, en la Rotonda de los Jaliscienses ilustres.

    En el Centro Historico de la Ciudad de México existe una plaza con una estatua ubicada en uno de sus cuadrantes, en honor a Primo de Verdad, creador de las Juntas novohispanas.

  • ¿Sabías que…?

    ¿Sabías que…?

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    El nombre de Guadalajara proviene del vocablo árabe وادي الحجارة (wādi al-ḥiŷara), que significa “valle de la piedra”, sin embargo su interpretacíon tradicional es “rio que corre entre piedras”

  • ¿Sabías que…?

    ¿Sabías que…?

    20El altorrelieve de mármol que se encuentra en el Teatro Degollado  es una representación de “Apolo y las Musas” , Obra del escultor Benito Castañeda.

  • ¿Sabías que…?

    ¿Sabías que…?

    El Teatro Degollado es considerado el edificio de estilo neoclásico mejor conservado de Hispanoamérica , y el más antiguo de la república mexicana en operación.

     

  • ¿Sabías que…?

    ¿Sabías que…?

    27El Hospicio Cabañas fue declarado en 1997 por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

     

  • El 29 de septiembre de 1992

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    El Centro Joyero en Guadalajara, también es conocido como Magno Centro Joyero San Juán de Dios. Es una exposición permanente en el World Trade Center de Guadalajara, en el que exponen su orfebrería mas de 70 fabricantes y comerciantes de oro y plata.También hay productos suntuarios, relojes y joyas con  piedras preciosas que se mezclan en diseños originales y clásicos con productos para todas las edades.

    El Centro cuenta con un área de 5,426 metros cuadrados en los que se ubican estancias infantiles, para que los padres puedan recorrer la exposición tranquilamente, también se encuentra un mirador y cuenta con servicio de estacionamiento, restaurantes y elevadores.

  • El 28 de septiembre de 1935

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    Raúl Arellano mejor conocido como La Pina, fue un futbolista mexicano que jugaba en la posición de delantero. Fue un fino delantero de la época del Campeonísimo, jugó de 1953 a 1964 con el Club Deportivo Guadalajara, y después haría lo propio con el Tampico hasta 1968.

    Participó con la Selección de fútbol de México en el mundial de Suiza 1954, en el II Campeonato Panamericano y en varios amistosos hasta 1960.

    Falleció atropellado por un automovilista, que se dio a la fuga el domingo 12 de octubre de 1997 al mediodía, en la Av. López Mateos de la ciudad de Guadalajara, Jalisco , después de participar en la tradicional comida de la fraternidad del Club rojiblanco. Sus restos fueron velados en la capilla del Carmen posteriormente fueron trasladados a instalaciones del Club, donde se le rindió una misa de cuerpo presente en la sala de trofeos, para después ser cremado.

    Su hijo y su nieto seguirían la tradición de jugar en el Rebaño Sagrado, su hijo Omar Arellano fue un jugador fundamental en el cuadro titular de Chivas en los 80’s, logaría el título en la temporada 1986-87, y actualmente se desarrolla como DT. del Club Deportivo Irapuato,anteriormente fungio como estratega del Club Necaxa, mientras que su nieto Omar Arellano Riverón actualmente juega con el primer equipo del Club Deportivo Guadalajara.

    Raúl Arellano es el iniciador de una generación triple que ha jugado en el mismo equipo dentro de la liga profesional de fútbol en México; su Hijo Omar y su nieto Omar complementan junto a las Dinastías Reyes, de la Torre, se significan los únicos apellidos con tres representantes en descendencia directa, y todos para el Club Guadalajara.

  • El 28 de septiembre de 1681

    El 28 de septiembre de 1681

    El Hospital de San Miguel fue el segundo nosocomio que hubo en Guadalajara, fundado entre los años de 1581 a 1589. Tomó ese nombre por que estuvo situado a un lado de la catedral vieja, dedicada a San Miguel Arcángel. Sor María Dolores de las Llagas, en su “Historia del Convento de Santa María de Gracia”, nos cuenta del sitio de este lugar : “…estaba en donde fue el dormitorio de nuestra enfermería, parte de nuestro convento ; y hoy es el zaguán y dos piezas del Liceo de Niñas que pasó al Gobierno Civil, cuando la ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos”.

    El hospital duró muy poco en ese lugar, pues resulta que las monjas de Santa María de Gracia, que en ese entonces tenía su convento en donde hoy se encuentra el Mercado Corona, solicitaron cambiar su terreno por el del hospital ; así que el hospital cambió e lugar donde hoy está el dicho mercado, durando en ese predio cerca de dos siglos.

    El señor Mota y Escobar nos dice como era ese hospital a principios del siglo XVII : “Hay, además, un hospital donde se curan enfermos, fundado de bienes decimales de la catedral, cuya vocación es de San Miguel, sujeto al obispo y al cabildo ; su renta es un noveno y medio de diezmos conforme a erección, que monta a más de tres mil pesos ; curanse aquí enfermos de pulso, y admítase todo genero de gente ; tiene médico, botica, barbero y capellán con salarios del mismo hospital. Tiene más de veinte camas en día de hoy, y con ropa, y cinco negros y negras esclavos del hospital, que curan y sirven a los enfermos”. Arturo Chávez Hayhoe nos narra que : “En aquel tiempo (siglo XVII) el obispispado de Guadalajara era extenso, los diezmos cuantiosos, y por lo tanto las entradas al hospital muy capaces ; el subsidio dado era suficiente para cubrir muy ampliamente los gastos y aún sobraba algo que se empleó en socorrer a las necesidades de las monjas de Santa María de Gracia, y en ayudar a los jesuitas en su fundación y en algunas otras obras pías.

    Poco tiempo duró esta Bonanza, pues en 1620 se erigió el obispado de la Nueva Vizcaya (Durango) segregándose del de Guadalajara, y los diezmos disminuyeron y la ayuda dada la hospital se redujo ; y a tal grado llegó la escasez y penuria que en 1647 proponía del obispo Colmenero al rey que “se refundieran los dos hospitales (el de San Miguel y el de la Santa Veracruz) para que de ambos se hiciera uno bueno”. La idea del prelado no se llevó a cabo y cada hospital siguió con su historia. Al paso del tiempo, el inmueble estaba ya en muy malas condiciones por no decir arruinado, así que “para remediar tanto mal y evitara el desastre y completa ruina se opto por traer a los religiosos beletmíticos…”.

    El historiador Alberto Santoscoy nos dice que : “El Cabildo, Justicia y Regimiento de la nobilísima y muy leal ciudad en noviembre de 1701 se dirigió a la Audiencia, suplicándole que informara al Rey…fundaran casa y convento en dicha ciudad (Guadalajara), encargándosele y dejándosele al Hospital Real de San Miguel de ella, para que cuidasen y sirviesen…”. Fue hasta el 19 de septiembre de 1706, cuando se le dio a los betlemitas formal posesión del hospital ; con mucho trabajo y sacrificio los religiosos siguieron con la asistencia de los pacientes, notamos que a mediados del siglo XVIII ya “contaba con cinco enfermerías, dos para mujeres –las cuales eran cuidadas inmediatamente por personas de su sexo, que disfrutaban sueldo por ese trabajo-, y las salas restantes destinadas a hombres”.

    Santoscoy nos informa que “habiendo habido una epidemia de sarampión el año de 1747, la cual hizo en la provincia muchos estragos aunque se aposentaron allí (en el hospital) ciento cincuenta pacientes, no fue sin que no quedara en ellas campos por donde andar, pues además de estar ocupadas todas las camas, entre lecho y lecho había hasta cuatro o cinco personas tumbadas en el suelo y en la medianía de las salas y en las crujías y pasadizos ; y hasta tuvo que providenciar al presidente D. Fermín de Echevers y Subiza, que no se recibiera ya por entonces en aquel asilo más enfermos”.

    Durante los años de 1785 y 1786 el hambre y la peste atacaron a todo el país (a esta epidemia se le conoció como la bola), los hospitales de San Miguel y de la Santa Veracruz fueron insuficientes para atender al gran número de enfermos. Eran los tiempos del obispo Fray Antonio Alcalde. Mariano San José Diez apunta que : “Condolido profundamente Fr. Antonio Alcalde por tantos males causados por la peste de 1786 y más apenado por la falta de recursos sanitarios para evitarlos, pensó remediarlos con una generosidad admirable y propuso al Sr. Presidente de la Real Audiencia de Guadalajara, Sr. Sánchez Pareja, construir a sus expensas y sin perjuicios del real patronato un nuevo Hospital extramuros de la ciudad, más sólido y más amplio que el actual, capaz de alojar cómodamente mas de mil enfermos de ambos sexos. Terminada la construcción, el 3 de mayo de 1793, tuvo lugar la traslación del antiguo hospital al nuevo ; hospital que costó doscientos setenta y cinco mil setenta y ocho pesos, cantidad que pago en su totalidad Fr. Antonio Alcalde. Nosocomio que continúa funcionando actualmente, llamado Hospital Civil (viejo).